Es una pena que Café Trío haya cerrado de nuevo sus puertas, ahora de manera
definitiva, pues en las paredes del local ahora hay unos grandes letreros que
anuncian que se alquila o se vende.
El empresario Edmon Elías hizo hace poco
una gran inversión en la remodelación total del lugar, convirtiéndolo en un café
pop vanguardista, fusionando en su decoración estilos art-pop,
art-deco.
Pensábamos que después de eso las cosas iban a marchar bien, pero
no ha sido así.
La gente se acostumbró a Trio como un “after-hours” y lo
mismo sucedía con Fantasy al igual que otros establecimientos que se llenaban
después de las doce de la noche.
Pero, Franklin Almeyda e Interior y Policía
se llevaron de encuentro todos esos lugares de diversión con las restricciones
de la venta de bebidas alcoholicas, aunque ultimamente se hayan flexibilidado
las medidas.
Como dice la canción de Thalía y Romeo “ya el daño estaba
hecho.”
El de Trío no es el único caso, sino también el de Passarela del
diseñador de ropa Martín Polanco en la Avenida 27 de Febrero.
Martín quiso
hacer del negocio un “after-hours” y se lo cerraron varias veces.
Ahora por
la “pasarela” de Passarela no pasan ni las moscas borrachas...
En cuando al
cierre de Lost, dedicado ahora a las actividades privadas, habría que tanto
incidió la misma situación y que tanto la sangrienta refriega a balazos en su
parqueo que dejó varios muertos.